Entrevistas

Miembros de CATA Testifican

Entrevista sobre Salud y Seguridad

En junio de 2004, Luis Tlaseca entrevistó a Ana Maria, un miembro de la Junta Directiva de CATA, sobre su experiencia personal como un trabajadora lastimada en el trabajo.

Ana Maria

Entrevistas sobre Inmigración

En diciembre de 2003, entrevistábamos a dos trabajadores sobre sus pensamientos sobre inmigración, lo que han sido sus experiencias, y porque apoyan a una amnistía general.

Everardo
Tomasa


Ana Maria ha participado activamente en CATA, primero como una participante en el Concilio de Kennett Square, y ahora, desde 2003, como una miembra de la Junta Directiva. Ha hablado con pasión para ellos y ellas quienes se han lastimado en el trabajo, y les motiva a todos los trabajadores y trabajadoras de defender sus derechos.

Mi nombre es Ana Maria Vásquez. Vengo del rancho de la Ordeña, del municipio de Moroleón, Guanajuato. Tengo tres años aquí (en los EE UU).

Yo fui trabajadora de Kaolín. Fui pizcadora de hongo y me accidenté allí en el trabajo. Me caí de una casa de 7 camas (de una altura grande). La casa estaba en malas condiciones y un día antes había llovido mucho y se mojó mucho la madera. Estaba muy resbalosa y estaban flojas las tablas y yo me resbalé y me caí.

Cuando yo me caí, a mi me mandaron a casa. Me dijeron que no había cita para el doctor y que me fuera a la casa, que me tomará unas pastillas para el dolor, hasta el otro día me iban a llevar al doctor. Después me llevó al doctor, pero el doctor solamente me examinó un brazo que yo no podía mover. El no me examinó todo el cuerpo ni nada y me dijo que mis huesos habían chocado, pero que yo podía regresar a trabajar. Me dieron terapia por un cierto tiempo, pero yo seguía mal, pero el doctor me decía que trabajando me iba a componer.

Después fui con un doctor particular y el me dijo que esta caída me pudo afectar mucho aunque ellos me decían que no. Entonces yo les dije que si no me sacaban un MRI que yo iba a demandar a la compañía. Eso fue cuando me hicieron un MRI, pero me dijeron que no tenía nada. Después me dijeron que tenía un músculo medio roto, y otro a punto de romperse. De allí yo seguí trabajando. Me mandaron a la factoría nuevamente, estuve más o menos por tres meses, pero yo no podía trabajar ni en un lado ni en otro. Me volvieron a mandar al hongo y así anduve en la factoría, en el hongo, hasta que un día en el comedor en la hora del café, un señor se me arrimo allí. Por debajo sin que nadie viera, me dio una tarjeta de CATA y me dijo mira, ten esta tarjeta y busca esta persona. Ellos te van a ayudar. Entonces yo acudí a CATA.

Después en un taller de CATA, conocí a unos abogados. Entonces yo fui con ellos. Y si, me ayudó, y gané a Kaolín.

Ahora me siento orgullosa de mi misma, porque ellos allí en el Swine se burlaba mucho de mi. Decían que yo no sabia de abogados, que yo no iba a saber defender, y que habían muchas personas que no les había hecho nada, menos lo iba a hacer yo por ser una mujer. Entonces yo dije que iba a luchar, que yo tenia que ganarle, porque yo sabia que estaba mal y que yo me había lastimado y que pues yo por lo mismo que estaba en CATA, empecé a saber cuales son mis derechos y pues que debo de defender mis derechos. Pues me siento bien. Estoy lastimada, pero me siento orgullosa de mi misma de haber salido adelante.

Yo se que muchas personas están trabajando aunque están lastimadas, pero por miedo de que si les mete una demanda se les va a despedir. Son gentes igual de todos, no conozcan sus derechos, tienen miedo de que se les corren del trabajo. Ellos sienten que estar aquí en los EE UU tiene que trabajar, y por miedo siguen trabajando.

Yo les diera que no tengan miedo, que acuden a CATA, que defienden sus derechos, que ellas pueden meter una demanda a la compañía. La compañía nunca les va a curar, y nunca les va a dar nada porque les quiera dar. Lo que a uno les dan es porque uno se lo gana, y por eso hay que luchar. Que no tengan miedo, y luchan por sus derechos. Que participan en CATA, que conozcan cuales son sus derechos, que ellos van a entender que aquí tengan papeles, ellos tengan derecho.

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Everardo Llaguno Hernandez ha sido un socio de C.A.T.A. por más de cuatro años y es un participante activo en el Concilio de Trabajadores Migrantes de New Jersey. Everardo es originamente de Puebla, Mexico, pero cuando este alla, radica en el D.F. y se dedica a vender cuadros los cuales él pinta. Durante la temportada agrícola, trabaja en el campo aquí en el sur de New Jersey.

Cuando yo salí de mi casa con me dijeron que hay que caminar dos o tres días. Ya en el camino ya no son tres ni cuatro días. Tan solo esta ves cuando crucé fueron quince noches que caminé. En el día no caminaba, pero como quiera fue muy agotador. Fueron varios días sin agua, sin comer. Los talones de mis pies ya pelones de tanto caminar. Este en realidad es muy triste pero con el afán de poder llegar, de poder llevarle algo a la familia. En realidad, en el proyecto del camino se sufre bastante por que se topa uno con personas que vulgarmente se les llama fajadores. Le quitan a uno lo poco que trae económicamente y las cosas personales que trae uno. Incluso quitan la misma agua y la comida que trae uno para el camino. A uno lo dejan sin nada. A los compañeros míos con los que yo venía les quitaron sus chamarras, sus gorras, relojes y lo que traían de valor. Incluso los amenazaron con armas de fuego.

Lo único que yo pido a las personas que puedan escuchar este mensaje, lo único que les pido es que entiendan la situación, no por la que paso yo, sino que por la que pasan miles y miles de gente. Yo quisiera que hagan conciencia. Nosotros no vinimos huyendo de nuestro país por crímenes ni por cosas similares. Venimos para tratar de trabajar. Solamente pido que me dieran una carta o un permiso para poder venir a trabajar libremente para no pasar tantos riesgos en el camino Vuelvo a repetir que es demasiado lo que se arriesga uno por tan poco dinero que viene uno a ganar. Arriesga uno la vida en el camino. Se sufre demasiado para poder llegar. Sin papeles, uno está con el temor de no poder salir. Uno no puede reclamar derechos por el temor de que lo vayan a deportar. Uno realmente no puede reclamar nada, y está expuesto a los abusos y a las injusticias.

Yo quisiera que se logrará muchas cosas verdad, pero lo principal es que no hubiera racísmo entre los propios compañeros. No es mi caso pero oigo mucho de otros campos que las personas encargadas demanda a la gente y las explotan mucho y esto no es justo.

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Tomasa Ortuño lleva un año y medio participando activamente en el Concilio de Trabajadores Migrantes de New Jersey con su hija, hermano y otros de su familia. Originamente de Michoacán, Mexico, ahora vive en Sicklerville, NJ.

Yo quisiera que hubiera una amnistía…una amnistía general, no solo para los Mexicanos pero para todos los países, porque todos sufrimos cuando venimos.

Todos venimos con la ilusión de trabajar para sacar sus hijos adelante, para darles lo que más necesitan, lo mas necesario, que son los estudios porque en México es muy difícil lograr todo eso.

Cuando yo me vine, quedábamos en el desierto, por una ilusión que ya estábamos de este lado, no queríamos ya no volver atrás otra vez. Por el dinero, por todo uno se pone a pensar que se encompromise, y uno dice pues no, ya hice el sacrificio, y se resigne a lo que salga. Quedábamos en el desierto, duramos tres días, tres días no más comiendo puro agua…un día, casí 24 horas duramos sin tomar agua en el puro desierto, te imaginas…y así a cuantos y cuantos no les pasa así, que uno sufre demasiado entonces. Por eso hacemos la lucha para que nos diera una amnistía.

Porque aquí uno viene a trabajar, y aquí uno recibe humillaciones en los trabajos. Les humillan, les discriminan, y porque? … porque no tiene papeles. Todo esto es una humillación y que pase con uno…lo soporta aunque uno se siente feo porque uno ya esta aquí. Yo lo he soportado, porque me pongo a pensar…no tengo bienes en México. Lo soporta uno porque en México uno no tiene los recursos, ocasiones ni tienen donde vivir…anda uno rentando y lo poquito que uno gana ni alcanza para medio comer. Yo he batallado mucho, mucho para lograr un poquito para mis hijos, ni si quisiera me he enseñado a leer porque yo no sé leer, no sé escribir, no sé nada. Entonces tampoco quiero que mis hijos queden así.

Si un día Dios me da licencia lograr papeles…lo único que deseo es trabajar para que mis hijos salgan adelante…como tengo uno, uno quiere agarrar una carrera, pero no puede hacerlo, por todo, no tiene sus papeles, no tiene su seguro. Yo tampoco tengo un trabajo seguro para yo estar diciéndole, que yo te voy a ayudar. Yo trabajo por días, por meses, andando aquí, allí, allí…aquí me dan trabajo un mes, dos meses, tres meses y luego en poquito me descansan y mejor vienen los que son arreglados. Él (su hijo) quiere estudiar, pero yo no lo puedo ayudar, aunque a mi se me parte la alma, pero yo no lo puedo ayudar. Él también esta trabajando y lo poquito que gana va para pagar renta, para los biles, porque cuando yo no trabajo, ellos son quienes salgan adelante. Yo digo si algún día Dios me da licencia arreglar papeles, buscaría un trabajo, un trabajo más o menos que aguantaría, un trabajo más seguro, y darle ánimo a mis hijos, como también esta Emperatriz (su hija) quien quiere seguir estudiando…para mi esto es mi ilusión, para poder uno enfrentarse, para poder también apoyar sus hijos, para el futuro de ellos.

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